Etapa VII · Tramitar
De au pair a un MBA en Washington: la experiencia de Laura Montes en University of the Potomac
Laura Montes · 8 de septiembre de 2026

Laura Montes es ingeniera mecánica de Ibagué, Colombia, y trabajó en investigación antes de mudarse a Estados Unidos como au pair para mejorar su inglés. Lo que inicialmente iba a ser una experiencia temporal abrió la puerta a otro plan: antes de que terminara su programa de au pair, aplicó a University of the Potomac y comenzó el proceso para cambiar su estatus y convertirse en estudiante internacional. Hoy cursa un MBA en Washington, D.C., mientras trabaja en el área de servicios estudiantiles del campus.
Cuando Laura Montes llegó por primera vez a Estados Unidos, hacer un MBA en Washington todavía no era el plan. Había estudiado Ingeniería Mecánica en Colombia y trabajado alrededor de dos años en investigación, pero llegó a Estados Unidos como au pair con un objetivo mucho más simple: mejorar su inglés y vivir la experiencia de estar en otro país. Con el tiempo, vivir en Virginia la llevó a repensar qué podía venir después y volvió a aparecer una idea que ya tenía desde hacía años: hacer una maestría.
De Ibagué, Colombia a Virginia, EEUU
Laura estudió Ingeniería Mecánica en la Universidad de Ibagué, en su ciudad natal, en el centro de Colombia. Después de graduarse y trabajar en investigación, decidió mudarse a Estados Unidos a través del programa de au pair, que le dio la oportunidad de vivir con una familia anfitriona mientras mejoraba su inglés en la vida cotidiana.
“Vine como au pair solo para aprender inglés y después me terminé enamorando de Virginia.” El viaje nunca había sido pensado como un camino directo hacia una maestría, pero a medida que Laura se fue sintiendo más cómoda viviendo en Estados Unidos, la posibilidad de quedarse a estudiar empezó a parecer más realista. La idea de hacer una maestría no era nueva. Lo que todavía no había resuelto era dónde hacerla y cómo volverla económicamente posible.
“Siempre supe que quería hacer una maestría”, cuenta. “Pensaba que era algo que no podía pagar en Colombia y después empecé a buscar acá y pensé: bueno, supongo que acá tampoco puedo pagarla, hasta que encontré esta oportunidad.”
Encontrar un MBA que tuviera sentido
Laura conoció University of the Potomac a través de amigos que ya estudiaban allí. Mientras comparaba alternativas en Virginia y el área de Washington, el costo se convirtió en una de las principales razones por las que la universidad empezó a destacarse, pero el MBA también encajaba con la dirección profesional que quería tomar.
“Unos amigos estudiaban ahí y me recomendaron la universidad. El precio era bastante bueno para estudiantes internacionales comparado con otras universidades alrededor de Virginia, así que me pareció una buena oportunidad.”
Su formación era técnica, pero con el tiempo se había ido interesando cada vez más por el trabajo con proyectos y quería un posgrado que complementara su experiencia como ingeniera en lugar de reemplazarla. “Soy ingeniera, pero me gusta trabajar en proyectos. Después vi que tenían el MBA y pensé que era la oportunidad perfecta.”
Para ese momento, Laura también llevaba suficiente tiempo viviendo en Virginia como para saber que quería seguir en la zona. La decisión de estudiar en Potomac reunió varias cosas que eran importantes para ella al mismo tiempo: un programa alineado con sus intereses profesionales, un costo que consideraba más manejable que otras opciones que había investigado y la posibilidad de seguir construyendo la vida que ya había empezado en el área de Washington.
De au pair a estudiante internacional
Laura empezó a preparar la transición aproximadamente tres meses antes de que terminara su programa de au pair. Primero aplicó a University of the Potomac y, después de ser admitida, recibió el I-20 que necesitaba para avanzar con su solicitud de cambio de estatus dentro de Estados Unidos.
“Unos tres meses antes de terminar mi programa de au pair empecé el proceso de cambio de estatus. Apliqué a la universidad, me dieron el I-20 y después apliqué ante USCIS. Mandás los papeles y después esperás.”
El costo ya había sido un factor importante en la búsqueda de universidad, pero la dimensión financiera de convertirse en estudiante internacional iba más allá de la matrícula. Parte del proceso requería demostrar que contaba con suficiente respaldo económico para poder estudiar, lo que implicaba encontrar a alguien que pudiera actuar como patrocinador financiero.
Para Laura, conseguir ese respaldo se convirtió en otra parte de la transición que tuvo que resolver junto con la admisión y el proceso de cambio de estatus. Fue también una muestra de que estudiar en Estados Unidos implica tomar varias decisiones al mismo tiempo: elegir un programa, entender cómo financiarlo, reunir la documentación necesaria y asegurarse de completar cada paso con suficiente anticipación para poder avanzar al siguiente.
Mientras la parte migratoria exigió paciencia, Laura recuerda el proceso de admisión a la universidad de una manera muy distinta. La sorprendió la rapidez con la que avanzó Potomac, especialmente porque recibir el I-20 le permitió comenzar la siguiente parte del proceso sin sumar más tiempo de espera.
También recuerda al equipo de la universidad como una de las cosas que hicieron más fácil la transición. Pasar de un programa de au pair a una maestría significaba aprender una nueva serie de procedimientos al mismo tiempo que intentaba entender cómo funcionaba la universidad, y tener personas disponibles para responder sus preguntas hizo una diferencia. “Son todos muy amables y están dispuestos a ayudarte con lo que necesites.”

origen
Ibagué
destino
Washington, D.C.
institución
University of the Potomac
Trabajar en el campus mientras hace el MBA
Después de empezar el MBA, Laura también comenzó a trabajar en el área de servicios estudiantiles del campus. El puesto le dio apoyo económico para sus estudios, pero ella valora igual de importante el acceso que le dio a la comunidad universitaria más allá del aula.
“Eso ayuda con la matrícula, que como estudiante internacional es algo enorme, al menos para mí. También te abre oportunidades. Podés construir una red, conocer gente e involucrarte en otras cosas.”
Trabajar en el campus también cambió su relación con la universidad. En lugar de limitarse a ir a clase y volver a casa, empezó a participar más de la vida cotidiana de la institución y a conocer personas con las que probablemente no se habría cruzado solamente a través de las materias del MBA. Ese sentido de comunidad terminó convirtiéndose en una de las partes de la experiencia que más valora.
Estudiar con personas de todo el mundo
Los compañeros de Laura vienen de distintos países y contextos, y algunas de las amistades que construyó la acercaron a culturas con las que había tenido poco contacto antes de mudarse a Estados Unidos. “Hice muchos amigos y muchos vienen de culturas árabes, así que ahora incluso estoy aprendiendo un poco de árabe, lo cual es una locura. Conocer otras culturas es increíble.”
En lo académico, una de sus materias favoritas hasta ahora fue Ética, en parte porque va más allá de los conceptos de negocios y se concentra en cómo las personas toman decisiones y se comportan. “Es mucha lectura, pero también se trata de entender cómo se comporta la gente.”
El inglés, que había sido una de las razones originales por las que se mudó a Estados Unidos como au pair, también se volvió más fácil una vez que se metió de lleno en la maestría. “Al principio cuesta, pero después del primer semestre te acostumbrás.”
Lo que le hubiera gustado saber antes
Cuando Laura piensa en qué le diría a alguien que está preparándose para hacer un camino parecido, empieza por el inglés pero rápidamente pasa a las cuestiones prácticas de la vida cotidiana que ella tuvo que aprender después de llegar.
“Hablar inglés antes de venir, salvo que vengas específicamente a estudiar inglés. Aprender cómo funcionan los impuestos, cómo funciona el seguro, cómo funciona la vida acá de verdad, las cosas básicas. Y estar abierta a conocer gente y hacer amigos.”
El recorrido de Laura en Estados Unidos no empezó con una aplicación a una universidad. Empezó con la decisión de pasar un tiempo afuera y mejorar su inglés, y después fue evolucionando a medida que aparecían nuevas posibilidades. La experiencia como au pair llevó a una búsqueda de universidades, esa búsqueda llevó al MBA y el MBA le dio la oportunidad de combinar su formación como ingeniera con un interés cada vez mayor por los proyectos, la gestión y los negocios.
Cuando le preguntamos cómo describiría University of the Potomac en tres palabras, Laura necesitó solamente una: “Oportunidad.”
