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De abogado en Argentina a Stanford y al derecho tech: la historia de Ramiro Gandur
Ramiro Gandur · 19 de agosto de 2026

Se recibió de abogado en Tucumán, trabajó ocho años en Buenos Aires y aplicó a catorce universidades de Estados Unidos. Entró a las catorce. Se graduó en Stanford en 2025, trabajó en una firma de Nueva York, y hoy vuelve a Buenos Aires a abrir la South America Office de esa misma firma.
Le preguntamos la edad y contesta con una aclaración. "Tengo 30 años, un recorrido largo." El recorrido, en orden: Bariloche, Tucumán, Massachusetts, Buenos Aires, Stanford, Nueva York, y Buenos Aires otra vez.
El primer salto
Nació en Bariloche, de familia tucumana, y cuando terminó el secundario se fue a estudiar abogacía a Tucumán, a la U.N.T. "Son 2000 kilómetros", dice. Ese fue el primer movimiento, mucho antes de que apareciera la idea de irse del país.
La primera vez que estuvo en Estados Unidos fue durante la carrera, con una beca de Fulbright. De eso se acuerda primero del clima: viajó en el verano argentino y aterrizó en el invierno de Massachusetts. "Muy frío, incluso para un patagónico." La estadía fue tan corta como intensa y volvió con algo que le ordenó los diez años siguientes. "Sabía que mi educación no terminaba con la universidad, que tenía que seguir formándome."
Después de recibirse con el premio al mejor promedio, se mudó a Buenos Aires a trabajar y a hacer una maestría en Derecho en la Universidad Austral. Eligió ese programa porque era la más flexible de las alternativas. "Tenía un programa súper abierto, que es el LLM, donde yo podía elegir las materias que quería. Y como todavía no estaba seguro bien qué me gustaba, o más bien, me gustaban muchas cosas, opté por ese programa y lo armé como yo quería."
Un LLM (Master of Laws) es el posgrado en Derecho para quien ya tiene título de abogado, y muchos funcionan sin currícula fija: el alumno elige las materias y arma su propio plan. Ramiro lo usó para probar temas antes de comprometerse con uno. De ahí salieron los dos que hoy son su trabajo diario. "Empresarial, es decir corporate, comercial y contractual. Y tech. Desde ese momento seguí esa línea, la seguí en Stanford y la sigo ejerciendo en mi trabajo hoy."
Ocho años antes de aplicar
En Buenos Aires trabajó en Navarro Castex, "haciendo más que nada corporate y derecho comercial". En paralelo cofundó Innoley, un newsletter de derecho y tecnología donde escribía sobre los temas que después iba a estudiar en California: cripto, plataformas, metaverso y gaming, entre otros. Y a partir del lanzamiento de ChatGPT, comenzó a estudiar sobre inteligencia artificial. Antes de irse a Estados Unidos abrió su propia firma.
Eso cambia el punto de partida. Cuando aplicó a Stanford tenía ocho años de ejercicio, cartera propia y un tema definido. Los LLM más competitivos piden exactamente eso: el de Stanford exige título de abogado obtenido fuera de Estados Unidos y, en general, un mínimo de dos años de ejercicio profesional antes de empezar. Al comité no le alcanza con un buen promedio. Ramiro cuenta que, en un webinar de la oficina de admisiones de Stanford, la speaker dijo: "Todos acá tienen buen promedio. Para venir al oeste", haciendo algún paralelismo con el Wild West, "tienen que ser valientes y aventureros. Y, sobre todo, tienen que ser buenas personas". Kind fue la palabra exacta.

Catorce aplicaciones
"Acá suena un poco loco: apliqué a 14 universidades. Todavía no conocí a alguien que haya aplicado a más universidades que yo."
Vale traducirlo a números. Para el LLM de Stanford el cierre es el 1 de diciembre del año anterior al ingreso, el arancel de aplicación es de 85 dólares y hay que presentar un TOEFL iBT de 100 puntos como mínimo. Piden dos cartas de recomendación, y una tiene que hablar puntualmente del nivel de inglés del candidato. Piden un CV de una o dos páginas y un ensayo personal de dos a tres, donde el postulante explica su experiencia profesional, qué quiere estudiar y hacia dónde va su carrera. Los analíticos se mandan traducidos y validados por el servicio de credenciales de LSAC, el organismo que centraliza las postulaciones a facultades de derecho en Estados Unidos y cobra su propio arancel aparte.
Multiplicado por catorce: un examen de inglés, catorce ensayos adaptados uno por uno, cartas pedidas y renovadas, traducciones, validación de títulos y catorce aranceles. La respuesta llega entre tres y cinco meses después.
Entró a las catorce. "Soy un agradecido de eso", dice. Y después: "Siempre con un poquito de suerte, pero a la suerte hay que forzarla y acompañarla".
Su primera opción no cambió nunca y fue la última en contestarle. "Mi top era Stanford, era el número uno. Fue la última en avisarme, la que más me hizo sufrir." Las otras de la lista corta eran Berkeley, Columbia y NYU, elegidas por lo mismo: son las que tienen programas fuertes en law and tech.
Cómo se financió
Del financiamiento cuenta que una parte la cubrió él y la otra la beca. "Vine con apoyo y beca de Fulbright Argentina con el Ministerio de Educación, así que súper agradecido."
Fulbright, en sus distintas convocatorias, suele cubrir pasajes de ida y vuelta, un estipendio mensual para vivienda y gastos, seguro médico y de vida, y cursos de preparación para los exámenes.
Dos cuestiones prácticas para quien esté armando su postulación. El calendario corre con más de un año de anticipación y las dos carreras van en paralelo: la convocatoria de la beca se resuelve antes de que cierren las aplicaciones a las universidades, así que los ensayos, el TOEFL y las cartas se preparan una sola vez para las dos cosas. Y los becarios Fulbright viajan con visa J-1, que en general obliga a volver al país de origen antes de poder tramitar determinadas visas de trabajo o residencia en Estados Unidos.
Stanford, promoción 2025
Ramiro se graduó en junio de 2025 en el LLM en Derecho, Ciencia y Tecnología, uno de los cuatro que dicta Stanford junto con gobierno corporativo, derecho ambiental y derecho económico internacional. Son nueve meses de residencia full time, entre 35 y 45 créditos y cuatro materias obligatorias. El programa cruza propiedad intelectual, comercio electrónico, biotecnología, capital de riesgo y startups. Lo dictan profesores de la facultad junto con abogados en ejercicio, ejecutivos y científicos, y da acceso a los centros que la facultad tiene sobre esos temas, como CodeX y el Center for Internet and Society. La facultad queda en Silicon Valley, que para su especialidad es parte del programa.

origin
Bariloche
destination
Stanford
institution
Stanford Law School
Del año dice: "El mejor año de mi vida". La explicación no empieza por las materias.
"Para alguien que ya viene trabajando, volver a ser un estudiante full time es algo espectacular. Sobre todo con el modelo que tienen las universidades en Estados Unidos, donde uno realmente es estudiante full time, está todo el día en la universidad." Le suma el campus y el clima. "La vida académica, cultural, educativa, sumado a todo lo que te hace el campus, es un combo." Y le suma que lo venía buscando hace rato. "Era mi sueño hace muchos años. Por suerte lo pude cumplir."
Sobre el nivel académico, a Ramiro no le alcanzan las palabras. "Superó todas mis expectativas, y mis expectativas eran muy altas". Pudo cursar materias en la Escuela de Negocios de Stanford y también en las escuelas de Ingeniería y de Diseño. "Un martes cualquiera, dio una charla Hillary Clinton. En otra ocasión, en lugar de tener una clase normal de mi curso de Blockchain, tuvimos un panel con Vitalik Buterin, fundador de Ethereum. En mi último mes en el campus, volvía a mi departamento en bicicleta y me topé con Roger Federer jugando al tenis en una de las canchas. Esto, sin hablar de los profesores de primer nivel de todas las materias de la Escuela de Derecho."
De California a Nueva York
Tras graduarse de Stanford, cambió de costas y se mudó a Nueva York a trabajar en ALVK Law, un estudio fundado en 2023 por argentinos egresados del LLM de Cornell Tech que da servicio legal a empresas de tecnología en Estados Unidos. Encontró un trabajo para hacer lo mismo que había elegido en la Austral: acompañar a startups y founders en deals, financiamiento y crecimiento de empresas.
El paso de un LLM a un trabajo en Estados Unidos tiene reglas concretas. Un LLM cursado en una facultad acreditada por la ABA habilita a un abogado extranjero a rendir la barra de Nueva York. Las condiciones son 24 créditos mínimos, cursados en dos semestres regulares de al menos 13 semanas cada uno, con créditos obligatorios en responsabilidad profesional, investigación y escritura legal, sistema jurídico estadounidense y materias que se toman en el examen. La cursada tiene que ser presencial en el campus estadounidense y el título tiene que estar obtenido dentro de los 24 meses desde el inicio. El plan de materias que uno arma en septiembre define lo que puede hacer al año siguiente.
Le preguntamos cómo se siente trabajar en una firma en Nueva York. "Como estar en una película."
¿En Suits?
"Suits es un poco exagerado, pero se siente esa vibe." El día a día, en sus palabras: se levanta, va a la oficina, atienden y atajan penales. De la ciudad dice que "es una ciudad muy rápida, pero se parece mucho a Buenos Aires en algunas cosas. Como argentinos estamos más listos para este ambiente". Y agrega: "Toda la gente que conocés está haciendo algo wow".


El consejo
Le preguntamos qué le diría a alguien que está terminando el secundario o arrancando la facultad y quiere un camino parecido. No habla de promedios ni de exámenes.
"Investigar y sobre todo hablar con gente. En Argentina es algo que no nos sale tanto: escribirle a alguien que admiramos o que tiene un recorrido que queremos seguir, preguntarle, tomar un café, decirle cómo hiciste vos para llegar acá. Y muchas veces esos consejos nos llevan al punto al que queremos llegar. Culturalmente no lo hacemos mucho, y acá se hace muchísimo."
El famoso networking, le decimos. "El famoso networking", repite.
Esta entrevista salió de ahí: nos conocimos en un evento de networking en el Harvard Club de Nueva York y la grabamos en el mismo lugar.
Última pregunta: si vuelve. "Vuelvo a Argentina, sí. Volvemos con mi esposa. Es el plan", me dijo en ese entonces. Hoy Ramiro se instaló en Buenos Aires con el desafío de abrir la oficina local de ALVK Law y seguir expandiendo su práctica en startups. "Quiero ayudar a potenciar los proyectos y el talento argentinos. Quiero que las startups puedan acceder a financiamiento, puedan escalar y puedan crecer. Ese es el granito de arena que quiero aportar."
Antes de prender la cámara nos había dicho que uno de sus objetivos personales es que más argentinos vayan a estudiar el LLM a Stanford y que las preguntas que queden se las manden.