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Etapa III · Financiar

Entró a tres universidades de Estados Unidos y tuvo que rechazar dos: la historia de Santiago Verri

Santiago Verri · 20 de agosto de 2026

Vista aerea del campus de North Carolina Wesleyan University en otonio
north carolina wesleyan universityLaborde, Córdoba Carolina del Norte

Tiene 17 años, es de Laborde, Córdoba, y empezó a investigar la posibilidad de estudiar en Estados Unidos cuando todavía estaba en el secundario. Fue admitido en Florida International University y en University of Texas at San Antonio, pero descartó ambas opciones porque el costo final seguía siendo demasiado alto para su familia. Finalmente encontró una alternativa con beca en North Carolina Wesleyan University, donde comenzará International Studies en el semestre de primavera de 2027.

Santiago Verri todavía no empezó la universidad, pero ya pasó por una parte del proceso que suele ser bastante menos lineal de lo que muestran las cartas de admisión. Durante varios años investigó universidades, becas y requisitos desde Laborde, aplicó a distintas instituciones y tuvo que comparar no solamente dónde lograba entrar, sino cuánto costaba realmente cada alternativa después de recibir una oferta de financiamiento.

Una idea que empezó durante el secundario

"Mi sueño de estudiar en Estados Unidos empezó cuando tenía aproximadamente 13 años. En ese momento quería hacer un exchange year durante el secundario, pero por distintos motivos nunca se pudo dar. Aun así, ese sueño nunca desapareció."

Con los años, la idea de hacer un intercambio se transformó en la posibilidad de cursar directamente una carrera universitaria en Estados Unidos. La principal dificultad era económica: para una familia argentina, los costos publicados por muchas universidades estadounidenses pueden hacer que la opción quede descartada incluso antes de empezar a investigar becas.

"Con el tiempo empecé a pensar en estudiar una carrera universitaria en Estados Unidos, pero parecía algo imposible. Mis papás no podían afrontar el costo de una universidad estadounidense, así que durante mucho tiempo sentí que era un sueño muy lejano."

Para los estudiantes internacionales esa limitación es particularmente relevante porque, en general, no tienen acceso a la ayuda financiera federal estadounidense disponible para ciudadanos y otras categorías elegibles. Eso hace que buena parte de la búsqueda se concentre en las becas y descuentos que ofrece cada universidad con sus propios fondos, y obliga a revisar las condiciones institución por institución.

Investigar antes de aplicar

Santiago empezó a dedicar cada vez más tiempo a buscar universidades, programas de ayuda financiera y experiencias de otros estudiantes internacionales, mucho antes de saber exactamente dónde iba a postularse.

"Todo cambió cuando empecé a investigar muchísimo sobre becas y universidades. Pasaba horas todos los días buscando información y viendo experiencias de otros estudiantes. En ese proceso encontré los videos de Bahía Gatti y, gracias a ella, descubrí la carrera de Relaciones Internacionales / International Studies. Empecé a investigar ese mundo y me enamoré completamente de la carrera."

Durante esa búsqueda también definió qué quería estudiar. Encontró programas de Relaciones Internacionales e International Studies y empezó a revisar sus planes de estudio, de modo que la elección de carrera y la búsqueda de universidades fueron avanzando prácticamente al mismo tiempo.

La secuencia es relevante porque su proceso no comenzó con una lista cerrada de universidades prestigiosas a las que quería entrar. Primero investigó qué posibilidades existían, cuánto podían costar y qué programas se acercaban a sus intereses, y a partir de eso fue construyendo la lista de instituciones a las que tenía sentido aplicar.

El presupuesto como parte de la decisión

Antes de enviar las postulaciones también tuvo que conversar con sus padres sobre cuánto podía pagar realmente la familia. Santiago había encontrado una empresa que trabajaba con estudiantes interesados en conseguir becas académicas en universidades estadounidenses y les propuso tener una primera entrevista para entender mejor las alternativas.

"Mi mamá al principio no quería porque pensaba que era una pérdida de tiempo y que yo nunca iba a terminar estudiando en Estados Unidos. Pero insistí muchísimo porque sentía que tenía que intentarlo."

Después de esa primera conversación empezó a compartir con ellos la información que encontraba sobre universidades, costos, becas y requisitos, algo especialmente importante porque un estudiante internacional necesita demostrar que cuenta con recursos suficientes para cubrir los gastos requeridos por la institución antes de que se pueda emitir la documentación migratoria correspondiente.

"Hicimos la entrevista y, poco a poco, mis papás se fueron convenciendo. Yo les mostraba información, universidades, presupuestos, oportunidades y trataba de demostrarles que realmente era mi sueño."

En su caso, entonces, definir cuánto podía pagar la familia no fue una conversación posterior a las admisiones, sino una parte del armado de la estrategia de aplicación.

Entrar no necesariamente significa poder ir

Santiago aplicó a distintas universidades y fue admitido tanto en Florida International University como en University of Texas at San Antonio. Sin embargo, cuando recibió las condiciones económicas de cada institución y comparó el costo total con el presupuesto disponible, decidió no aceptar ninguna de las dos ofertas.

"Fui admitido en Florida International University (FIU) y en University Of Texas At San Antonio (UTSA), dos universidades que me hacían muchísima ilusión. Lamentablemente tuve que rechazar ambas porque el costo total excedía el presupuesto de mi familia."

La diferencia entre admisión y viabilidad económica es especialmente importante para estudiantes internacionales. En universidades públicas como FIU y UTSA, quienes llegan desde el extranjero suelen pagar tarifas de no residentes, a las que después hay que sumar vivienda, alimentación, seguro médico, transporte y otros gastos.

Por eso, comparar universidades únicamente por el precio publicado de la matrícula puede dar una imagen incompleta. Lo que termina importando para una familia es el costo neto después de aplicar cualquier beca o ayuda institucional y sumar los gastos necesarios para estudiar y vivir durante el año académico.

En FIU, por ejemplo, existen algunas becas para estudiantes que no son residentes de Florida, pero son competitivas y pueden estar asociadas a requisitos adicionales. En UTSA, el costo estimado de asistencia para un estudiante no residente que vive en el campus supera ampliamente el valor de la matrícula considerada de manera aislada.

Para Santiago, las dos admisiones demostraron que podía ser aceptado en universidades estadounidenses, pero también obligaron a modificar la lista de opciones en función de un criterio mucho más concreto: cuánto quedaba efectivamente por pagar.

Encontrar una alternativa que tuviera sentido económicamente

La opción que finalmente eligió fue North Carolina Wesleyan University, una universidad privada en Rocky Mount, Carolina del Norte, donde recibió una beca y comenzará sus estudios en el semestre de primavera de 2027.

"Finalmente recibí una beca muy importante en North Carolina Wesleyan University, donde voy a comenzar mis estudios en Spring 2027 con el major Bachelor of Arts in International Studies."

origen

Laborde, Córdoba

destino

Carolina del Norte

institución

North Carolina Wesleyan

North Carolina Wesleyan University tiene más de 1.500 estudiantes y una proporción relativamente alta de alumnos internacionales para una institución de su tamaño. Su precio publicado no es necesariamente menor que el de las universidades públicas que Santiago había considerado anteriormente, pero las universidades privadas pueden tener políticas de ayuda institucional muy diferentes y utilizar becas propias para reducir de manera significativa el costo que termina pagando cada estudiante.

Esa diferencia explica por qué el precio de lista no siempre permite anticipar cuál será la opción más económica. Una universidad privada puede publicar un costo anual mayor y, después de otorgar ayuda institucional, terminar requiriendo un aporte familiar inferior al de una pública con una matrícula inicialmente más baja.

La universidad también publica un International Award para nuevos estudiantes internacionales que viven en el campus. Lo relevante en el caso de Santiago es que la oferta final de North Carolina Wesleyan fue la que logró acomodarse mejor al presupuesto familiar en comparación a las demás universidades.

"Lo que hizo la diferencia fue el paquete financiero: North Carolina Wesleyan tenía un costo publicado incluso mayor que FIU o UTSA, pero recibí una beca académica de aproximadamente 30.000 dólares anuales, mientras que en FIU la ayuda era de alrededor de 8.000 dólares."

Qué pide una universidad estadounidense a un estudiante internacional

La postulación internacional de North Carolina Wesleyan también muestra algunos de los trámites que aparecen en una aplicación de grado desde Argentina. Entre ellos están los analíticos oficiales traducidos al inglés y evaluados curso por curso por una agencia reconocida, la acreditación del nivel de inglés y la documentación que demuestra que el estudiante cuenta con los recursos necesarios para financiar el primer año.

Una vez cumplidos esos requisitos financieros, la universidad puede emitir el formulario I-20, que después se utiliza para tramitar el estatus de estudiante internacional en Estados Unidos.

En este caso, la universidad no considera los puntajes de SAT o ACT para la admisión, aunque eso no significa que los exámenes estandarizados hayan dejado de ser relevantes en todo el sistema. Los requisitos cambian considerablemente entre instituciones y algunos programas de becas pueden pedir puntajes incluso cuando la universidad tiene una política test optional o test blind para determinadas decisiones.

También conviene mirar con detalle la estructura académica. En North Carolina Wesleyan, International Studies aparece dentro de Liberal Studies y permite combinar cursos de relaciones internacionales, política comparada, antropología, historia y distintas regiones del mundo. Esa flexibilidad puede ser útil, pero también hace importante revisar qué materias terminarán figurando en el recorrido académico, especialmente si un estudiante considera transferirse más adelante.

La posibilidad de transferirse

Santiago no descarta volver a aplicar a Florida International University u otra universidad una vez que ya esté cursando en Estados Unidos.

"Mi objetivo es hacer un excelente primer año, obtener un promedio muy alto y después transferirme a una universidad en Florida. Mis principales opciones son University of Miami (UM) y Florida International University (FIU), que siguen siendo parte de mi proyecto académico."

La estrategia de comenzar en North Carolina Wesleyan y luego solicitar una transferencia a una universidad en Florida forma parte de su plan desde que tuvo que rechazar las otras admisiones.

En FIU, por ejemplo, los requisitos cambian alrededor del umbral de 60 créditos transferibles. Un estudiante que intenta transferirse después de aproximadamente un año de cursada probablemente tenga cerca de 30 créditos, por lo que todavía pueden aplicarle algunos requisitos similares a los de un ingresante, mientras que una trayectoria universitaria más larga modifica la forma en que la institución evalúa el expediente.

Por eso, si Santiago decide avanzar con esa opción, además de mantener un buen desempeño académico tendrá que revisar con anticipación los requisitos específicos de transferencia, las equivalencias entre materias, los plazos de admisión y las condiciones de financiamiento disponibles en ese momento.

Lo que aprendió del proceso

Cuando Santiago habla de su experiencia hasta ahora, insiste sobre todo en la cantidad de investigación que hubo antes de encontrar una alternativa económicamente posible.

"Más allá de las universidades, lo que más me marcó de este proceso fue aprender que un sueño grande también necesita estrategia, paciencia y muchísima constancia. Creo que muchas veces vemos el resultado final, pero no todo el trabajo que hay detrás."

En términos prácticos, su proceso consistió en investigar durante varios años, identificar una carrera, conversar con su familia sobre un presupuesto concreto, preparar varias postulaciones y después comparar las ofertas no solamente por la universidad que las enviaba, sino por el monto que quedaba a cargo de la familia.

Todavía falta la parte más importante: Santiago comenzará la universidad en Spring 2027 y recién entonces podrá evaluar cómo funciona en la práctica la experiencia académica que eligió. Hasta ahora, su recorrido sirve sobre todo para mostrar una característica del proceso de admisión estadounidense que a veces queda en segundo plano: ser admitido y poder financiar una universidad son dos decisiones distintas, y para un estudiante internacional la segunda puede terminar definiendo la primera.

"Si mi experiencia puede ayudar a otros chicos que sueñan con estudiar en Estados Unidos, sentiría que todo este proceso tuvo todavía más sentido."

Un edificio de ladrillo del campus de North Carolina Wesleyan University

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