Etapa II · Elegir
De la salud pública en Brasil a una maestría en administración de salud en Washington: la experiencia de Alessandra Galvão en University of the Potomac
Alessandra Galvão · 29 de agosto de 2026

Alessandra Galvão es médica y pediatra, y desarrolló gran parte de su carrera en salud pública en el nordeste de Brasil, donde coordinó políticas de salud infantil y adolescente en Recife y Olinda. Después de casi dos décadas trabajando en el sector, decidió estudiar afuera. En abril de 2024 comenzó una maestría en Healthcare Administration en University of the Potomac, en Washington, D.C., donde más adelante también se incorporó al equipo de servicios estudiantiles del campus.
La idea de estudiar en Washington no empezó con una búsqueda de universidades. Para Alessandra Galvão, comenzó varios años antes, durante un viaje corto de trabajo que siguió presente mucho después de volver a Brasil. Para cuando finalmente empezó un posgrado en la ciudad, ya tenía detrás una larga carrera en medicina y salud pública. Volver a estudiar no significaba empezar de cero. Era una forma de mirar desde otra perspectiva el trabajo que había hecho durante años.
Veinte años trabajando en salud pública
Alessandra se formó como pediatra e hizo parte de su formación médica en Campinas, São Paulo, antes de regresar al nordeste de Brasil. Con los años, su trabajo fue yendo más allá de la atención clínica y acercándose cada vez más a las políticas públicas, especialmente en temas vinculados con la salud de mujeres y niños. Coordinó políticas integrales de salud infantil y adolescente en las secretarías municipales de salud de Recife y Olinda y trabajó articulando gobiernos, organizaciones comunitarias y otras instituciones.
“Trabajé con salud de la mujer y del niño durante toda mi carrera. Me gusta trabajar en políticas y construir relaciones entre organizaciones no gubernamentales, gobiernos, municipios y estados.”
La dimensión internacional también había formado parte de su vida mucho antes de que considerara hacer un posgrado en Estados Unidos. Cuando era estudiante de medicina, ayudó a coordinar intercambios que enviaban estudiantes brasileños a otros países y recibían alumnos extranjeros en universidades de Brasil. Recuerda haber disfrutado no solamente la parte académica de esos programas, sino también lo que ocurría cuando personas de contextos muy distintos compartían un mismo espacio.
Ese interés por aprender de otros sistemas terminaría siendo una de las razones por las que decidió estudiar afuera.
Un viaje a Washington que quedó con ella
En 2016, Alessandra viajó a Washington para participar en una reunión de la Organización Panamericana de la Salud vinculada con la respuesta al virus del Zika, que había afectado especialmente al nordeste de Brasil. Estaba allí representando a Brasil y pasó apenas unos días en la ciudad, alojada en Georgetown, pero la visita le dejó una impresión lo suficientemente fuerte como para volver pensando que algún día quería regresar. “Me quedé en Georgetown y me enamoré del lugar. Recuerdo haber pensado: quiero volver acá algún día y quedarme más tiempo.”
Siete años después, lo hizo. Alessandra regresó al área de Washington en 2023 y pasó varios meses conociendo la ciudad y el norte de Virginia con más calma. Durante ese período hizo voluntariado en la recepción de un hotel, una experiencia muy distinta del trabajo que había hecho como médica en Brasil, pero que encajaba naturalmente con la forma en que ella misma se describe.

“Puede sonar un poco loco. ¿Qué hace una médica de voluntaria en la recepción de un hotel? Pero me gustan las aventuras y me gusta aprender. Eso es lo que me lleva a querer hacer cosas distintas. Quiero aprender de todo.” Fue a través de esa experiencia que University of the Potomac apareció por primera vez. Uno de sus managers había hecho un MBA allí y le habló de la universidad. Alessandra ya venía pensando en hacer un posgrado, así que empezó a investigar programas en la zona.
Mirar la salud desde otro sistema
Su primer impulso fue buscar una maestría en salud pública, el campo más cercano al trabajo que había hecho en Brasil. Pero los programas que encontró eran más caros de lo que quería asumir y University of the Potomac no ofrecía exactamente el título que había imaginado inicialmente.
Lo que sí ofrecía era una maestría en Healthcare Administration, y eso cambió la forma en que Alessandra pensó lo que quería encontrar en un posgrado.
“Busqué programas de salud pública, pero los precios eran muy altos. Potomac no tenía salud pública, pero encontré Healthcare Administration y pensé: es esto. Era una oportunidad para entender otro sistema de salud, completamente distinto al nuestro.”
Para alguien que había pasado años trabajando dentro del sistema de salud pública de Brasil, estudiar administración de salud en Estados Unidos ofrecía algo más que otro título. Alessandra quería ver desde adentro cómo funcionaba un modelo muy distinto, entender tanto lo que hacía bien como aquello en lo que tenía dificultades y comparar esa experiencia con lo que ya conocía de Brasil. No llegó suponiendo que un sistema tuviera todas las respuestas. Esa comparación era parte de lo que quería aprender.
Tener a alguien que acompañe el proceso de admisión
Una vez que Alessandra decidió aplicar, una persona se volvió especialmente importante para ayudarla a convertir el plan en algo concreto: Carolina, del equipo de admisiones. “Carolina fue increíble. Me dijo todos los documentos que necesitaba y hasta hizo conmigo un simulacro de la entrevista de visa. Me decía: te pueden preguntar esto, ¿qué vas a responder? Desde que empecé a juntar los documentos hasta que llegué a Washington, estuvo conmigo todo el tiempo.”
Para Alessandra, ese acompañamiento fue importante porque la aplicación era solamente una parte de una transición mucho más grande. Estaba organizando un posgrado, preparando la documentación necesaria para estudiar en Estados Unidos y trasladando su vida de Brasil a Washington al mismo tiempo. Tener a alguien a quien pudiera hacerle preguntas hizo que todo el proceso se sintiera mucho más manejable. “Sentí que tenía una aliada durante el proceso.”
Empezar a formar parte de la universidad
Alessandra comenzó el programa en abril de 2024. Unos meses después, empezó a trabajar en la recepción del área de servicios estudiantiles, algo que terminó convirtiéndose en una de las partes más memorables de su experiencia en Potomac.

origin
Recife
destination
Washington, D.C.
institution
University of the Potomac
Para ella, trabajar en el campus cambió la relación que tenía con la universidad. Ya no se trataba solamente de llegar para cursar e irse después. Empezó a formar parte del lugar al que otros estudiantes llegaban con preguntas, problemas y preocupaciones cotidianas, y eso le dio una perspectiva que no había esperado cuando se inscribió.
“Trabajar ahí fue una de las mejores partes. Me gusta estudiar y me gusta ser estudiante, pero cuando además trabajás ahí, ves la universidad de otra manera. Sentís que sos parte.”
El trabajo también la acercó a las personas detrás de la institución y a esos pequeños momentos que forman la vida universitaria fuera del aula. Recuerda los eventos organizados por el equipo de servicios estudiantiles, desde celebraciones de las fiestas hasta distintas actividades para los estudiantes, casi con el mismo cariño con el que recuerda sus materias.
Ese sentido de pertenencia se volvió especialmente importante para Alessandra porque había llegado a Washington después de una larga carrera profesional en otro lugar. La universidad no era simplemente un espacio donde estaba sumando otro título. Se convirtió en una comunidad en la que encontró un lugar propio.
Un aula con personas de todo el mundo
Una de las cosas que Alessandra más valoró fue la diversidad de personas que conoció. Sus compañeros venían de países y culturas con los que no necesariamente había tenido contacto durante su carrera en Brasil, y la experiencia de estudiar juntos rápidamente empezó a extenderse más allá de las clases.
“Estudiás con personas de Nepal, India, Mongolia, Chile, África. Se hacen amigos, salen juntos, conocés la comida, los idiomas, las culturas. Creo que aprendés a respetar las diferencias.”
Ese entorno internacional conectaba con algo que Alessandra ya había disfrutado desde la facultad de medicina, cuando comenzó a participar en intercambios estudiantiles. Décadas después, se encontró del otro lado de esa experiencia, esta vez como estudiante internacional.
La parte académica del programa también le dio lo que había estado buscando cuando eligió Healthcare Administration: la posibilidad de conocer el sistema de salud estadounidense sin idealizarlo.
“Fue interesante descubrir que el sistema de salud de Estados Unidos también tiene mucho para mejorar. Eso era parte de lo que quería: entenderlo desde adentro.” Para Alessandra, la comparación no hizo que pensara menos de ninguno de los dos países. Le dio más elementos para pensar cómo distintos sistemas resuelven problemas, dónde fallan y qué podría aprender un lugar del otro.
Hacerle el camino más fácil a otra persona
Cuando Alessandra habla de otros brasileños que están considerando estudiar en Estados Unidos, no presenta el proceso como algo sencillo. En cambio, usa una imagen que refleja bastante bien la forma en que encara las cosas: una vez que recorriste un camino difícil, podés hacer que sea más fácil para la siguiente persona ver dónde pisar. “Les armaría un libro mostrándoles las piedras del camino, para que en vez de meterse al agua sepan dónde poner los pies.”
También aclara rápidamente que no existe un único camino que funcione para todos. Lo que sí puede ofrecer es lo que aprendió a partir de su propia experiencia: cómo investigó programas, se preparó para mudarse, atravesó el proceso universitario y se adaptó a volver a estudiar en otro país después de muchos años de carrera profesional.
Esa disposición a ayudar a otros también está conectada con lo que encontró en Potomac. Cuando le pidieron que describiera la universidad, Alessandra no habló primero de un programa o de una materia. Habló de cómo se sentía al llegar.
“Se sentía como una casa. Cuando trabajaba ahí, siempre sentía que estaba llegando a casa cuando entraba. Iba a trabajar contenta y, a veces, me quedaba más tiempo del que tenía que quedarme.”
Para alguien cuya primera conexión con Washington había empezado con un viaje de trabajo de apenas tres días en 2016, quizás sea la forma más clara de describir cuánto terminó creciendo aquella primera idea de volver.
