Etapa III · Financiar
De Bogotá a Michigan con beca y trabajo en el campus: la experiencia de Maria Perdomo en Eastern Michigan University
Maria Perdomo · 25 de agosto de 2026

Maria Perdomo terminó el colegio en Bogotá con el diploma del Bachillerato Internacional y en 2015 se mudó a Michigan para estudiar International Affairs en Eastern Michigan University. Una beca por mérito cubrió parte de la matrícula y, durante la carrera, consiguió trabajos que la ayudaron a cubrir parte importante de sus gastos, incluido un año completo de alojamiento en las residencias universitarias. Se graduó en 2019 con honores y, con varios años de distancia, recuerda qué decisiones le sirvieron y qué cosas habría hecho distinto.
Maria tenía 18 años cuando empezó a pensar seriamente en estudiar una carrera completa en Estados Unidos. Sabía qué quería estudiar, pero conocía poco sobre cómo funcionaban las admisiones, las becas o la manera de comparar el costo real de distintas universidades desde Colombia. Menos de seis meses después estaba empezando International Affairs en Eastern Michigan University. Los cuatro años que siguieron combinaron una beca por mérito, trabajo durante la carrera y varias soluciones que fue encontrando a medida que entendía mejor cómo funcionaba el sistema.
Armar la primera lista desde Colombia
Maria sabía que quería estudiar Relaciones Internacionales, pero necesitaba ayuda para convertir esa idea en una lista concreta de universidades. Una empresa en Colombia la acompañó en esa primera etapa, desde la selección de programas hasta la organización de las aplicaciones.
“Tenía una empresa en Colombia que me ayudó a seleccionar y aplicar a algunos programas. Yo sabía que quería relaciones internacionales y me puse juiciosa a estudiar para el SAT y demás. El tema es que no sabía cómo cursar el proceso de aplicación ni lidiar con la universidad directamente.”
La lista inicial tuvo cuatro universidades. El acompañamiento le sirvió para ordenar el proceso, pero cuando llegó el momento de buscar financiamiento Maria empezó también a investigar por su cuenta. “Ellos me ayudaron a buscar universidades con becas. Luego yo sola me puse a buscar en los sitios web de la universidad y apliqué a cuanta beca encontré.”
Una de esas opciones fue Eastern Michigan University, una universidad pública ubicada en Ypsilanti, cerca de Ann Arbor y Detroit. Allí encontró un programa de International Affairs alineado con lo que quería estudiar y, al mismo tiempo, una posibilidad de financiamiento que hacía más realista la idea de mudarse.
Preparar el SAT en un mes
Parte de la aplicación implicaba rendir los exámenes que pedían las universidades. Maria llegó mejor preparada al TOEFL porque había estudiado inglés en el colegio; con el SAT, en cambio, el tiempo fue mucho más corto.
“TOEFL y SAT. El TOEFL lo hice con mi colegio en Colombia y nos prepararon mucho. El SAT lo di una vez y estudié sola. No tuve el mejor resultado, pues tuve como un mes para prepararme.”
Años después, cuando piensa en qué cambiaría de su propia aplicación, esa es una de las primeras cosas que menciona. “Me prepararía con mucho más tiempo para tener mejor SAT.”

La admisión universitaria cambió bastante desde 2015 y Eastern Michigan hoy permite que muchos postulantes a grado apliquen sin presentar SAT o ACT. Sin embargo, los resultados de estos exámenes todavía pueden influir en algunas becas por mérito para estudiantes internacionales. Para Maria, esa relación entre preparación y financiamiento es justamente lo que hace que hoy recomiende empezar antes: un mejor resultado puede ampliar las opciones económicas disponibles además de fortalecer la aplicación.
Lo que no sabía que podía preguntar
La aplicación también implicó reunir documentos académicos, financieros y personales desde Colombia. “Certificado de vacunas, diploma IB, diploma del colegio, documentos que demostraran el estatus financiero”, recuerda.
Hay otra cosa que, a los 18 años, directamente no sabía: que después de recibir una oferta podía preguntar si existía margen para revisar el paquete financiero.
“No negocié nada después de la admisión porque no sabía que eso se podía. Pedí cartas a mis profesores del colegio y armé como cuatro universidades que me recomendó la empresa que me apoyó en el proceso.”
Con la distancia de los años, esa es otra de las preguntas que habría hecho. No todas las becas tienen margen para cambiar y cada universidad maneja sus propias políticas, pero saber que se puede consultar habría cambiado la manera en que comparaba las ofertas antes de tomar una decisión.
Cuando la primera factura fue más alta de lo esperado
La mayor sorpresa económica llegó después de elegir universidad. Maria había investigado la matrícula, pero descubrió que ese número no representaba todo lo que terminaría pagando.
“Los precios que ponen las universidades en internet no incluyen los impuestos y tarifas internas de la universidad más los servicios adicionales. Además, el seguro de salud es obligatorio y es otro costo adicional muy alto. De todo esto me enteré cuando tuve que hacer el primer pago y era muy por encima de lo presupuestado.”
Esa experiencia cambió la forma en que hoy recomienda mirar el costo de una universidad. La matrícula es solamente una parte: alojamiento, comida, seguro médico, libros, transporte y distintos cargos pueden modificar de manera importante el presupuesto final.
Eastern Michigan publica hoy un costo anual estimado para estudiantes internacionales que reúne precisamente esos componentes. Los valores son distintos de los que Maria encontró en 2015, pero la lógica que aprendió con aquella primera factura sigue siendo la misma: antes de comparar universidades, hay que mirar cuánto cuesta realmente estudiar y vivir durante el año completo, no solamente el precio de las clases.
Becas y trabajo para hacer viable la carrera
origin
Bogotá
destination
Ypsilanti, Michigan
institution
Eastern Michigan University
Una parte del costo de la carrera quedó cubierta por una beca por mérito otorgada por Eastern Michigan. Después apareció otra herramienta importante: la posibilidad de trabajar mientras estudiaba.
“Fui office manager de los dorms. Todo mi housing por un año.”
El puesto en las residencias universitarias terminó cubriendo un año completo de alojamiento. Además del impacto económico, trabajar en el campus le permitió empezar a construir experiencia y asumir responsabilidades dentro de la misma comunidad en la que estudiaba.
Durante la carrera tuvo también otros trabajos que la ayudaron a cubrir gastos cotidianos. La combinación entre beca y empleo fue cambiando a lo largo de los cuatro años y terminó siendo una parte central de cómo hizo viable la experiencia.
No había una única solución que apareciera antes de viajar. Algunas oportunidades, como el trabajo en las residencias, surgieron una vez que ya estaba dentro de la universidad y entendía mejor qué recursos tenía disponibles.
Aprender a vivir y estudiar en otro país
Todo el proceso de aplicación había ocurrido en menos de seis meses y la transición fue igual de rápida. Maria llegó desde Bogotá directamente a su primer año de universidad, en otro idioma y dentro de un sistema educativo nuevo.
“Todos mis papeles los tramité desde Colombia. Los primeros meses fueron ajetreados por acostumbrarme a la nueva vida y al primer año en otro país y en otro idioma. No tengo muchos recuerdos de la burocracia. Tenía una muy buena oficina de alumnos internacionales que hizo que todo ese papeleo fuera menos difícil de gestionar.”
Cuando recuerda esa etapa, lo más difícil no fueron necesariamente los formularios. Fue adaptarse.
“El ajuste cultural y al sistema educativo gringo, y extrañar mucho a casa.”

Cuatro años después, terminó la carrera summa cum laude y escribió una tesis de honor sobre la implementación de los acuerdos de paz en Colombia. También fue reconocida dos veces como estudiante del año de International Affairs. Más adelante trabajó durante casi cinco años vinculada a la misión de Chile ante Naciones Unidas y, en 2025, completó una maestría en administración pública en Columbia University.
Lo que había empezado a los 18 años con una lista de cuatro universidades terminó convirtiéndose en una trayectoria académica y profesional mucho más larga de lo que podía anticipar cuando preparaba el SAT desde Bogotá.
Lo que haría distinto hoy
Cuando Maria piensa en alguien que está empezando ahora el mismo proceso, su consejo no pasa por encontrar una universidad perfecta ni por esperar a que aparezca una beca completa. Pasa por darse tiempo para investigar, hablar con personas que ya hicieron el camino y prepararse mejor antes de enviar las aplicaciones.
“Que hable con mucha gente que ya salió del país a estudiar, que busque buenos programas y se prepare con mucho tiempo para dar los exámenes, para asegurar buenas becas.”
Esa es también la principal diferencia entre cómo lo vivió a los 18 años y cómo lo ve ahora. En menos de seis meses consiguió organizar una aplicación, entrar a una universidad y mudarse de país. Lo logró, pero hoy empezaría antes, haría más preguntas y miraría el presupuesto completo desde el primer día.
